
La pena de muerte es la forma más extrema de pena cruel, inhumana o degradante.
La pena de muerte constituye una violación del derecho a la vida.
La pena de muerte es irreversible y entraña el riesgo de que se ejecute a inocentes.
El aborto es una pena de muerte aplicada a un inocente.
La pena de muerte viola dos derechos humanos fundamentales: el derecho a la vida y el derecho a no ser sometido a penas crueles, inhumanas o degradantes, ambos reconocidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en otros instrumentos sobre la materia regionales e internacionales, así como en leyes y constituciones nacionales. La crueldad de la pena de muerte queda de manifiesto no sólo en la ejecución en sí, sino además en el tiempo que permanece el preso en espera de la ejecución, pensando constantemente en la inminencia de su propia muerte. Alcanza también a sus familiares, a los funcionarios encargados de su custodia y a los encargados de realizar la ejecución. De acuerdo con los informes del Relator Especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias y arbitrarias, así como de diversas organizaciones no gubernamentales, los presos son en muchos casos condenados en juicios que no cumplen con las normas internacionales relativas a los juicios con debidas garantías. Con frecuencia, la pena de muerte se aplica desproporcionadamente a miembros de grupos sociales desfavorecidos, lo cual contradice los artículos 2 y 7 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Desde 1997, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU ha aprobado cada año una resolución instando a los países que no han abolido la pena de muerte a que suspendan las ejecuciones. La última resolución, aprobada en abril de 2004, fue copatrocinada por 76 Estados miembros de la ONU, uno más que en 2003 y el mayor número hasta la fecha. En la actualidad EEUU representa, después de la República Popular China, el país que impone a nivel estatal y federal más condenas a muertes del mundo civilizado. De hecho 38 de los 50 estados mantienen la pena capital en su constitución, siendo Texas el que lidera la posición.
El ritmo de la abolición se aceleró desde la segunda mitad del siglo XX. A principios del siglo, sólo tres Estados -Costa Rica, San Marino y Venezuela- habían abolido la pena de muerte. Hoy, 63 países la han abolido para todos los delitos. 16 la han limitado a los delitos excepcionales. Veinticuatro la han abolido de hecho, al no haber llevado a cabo ninguna ejecución en los últimos quince años. En total, 103 países han abolido la pena de muerte. Muchos aún la conservan por distintas razones, pero el avance de la lucha por la defensa de los Derechos Humanos fundamentales sigue.
La pena de muerte no rige en Chile desde 2001
Estoy en contra de la pena de muerte y con motivo de la sentencia dictada por un tribunal iraquí, condenando a la horca a su ex gobernante Sadam Hussein, he leído en varios blogs un regocijo en cuanto a que el ex dictador iraquí está recibiendo su merecido y celebran su sentencia de muerte. Me parece una hipocresía inaceptable que, al mismo tiempo que muchos están a favor de la pena de muerte (los que están a favor de ejecutar a Hussein), rechazan de plano el aborto, otro caso de violencia, de pena de muerte aplicada a un inocente. Seamos consecuentes entonces y no veamos la pena de muerte como algo justo, solamente por que ahora le tocó a Hussein. ¿o ustedes creen que yo cambiaría mi parecer si el candidato a la horca fuera nuestro tirano?