



fotos: Carolina Plaza (Huechuraba), Gonzalo Cornejo (Recoleta), Mario Olavarría (Colina), alcaldes UDI cuestionados y por último el presidente UDI, Hernán Larraín.
El desalojo de la Concertación para ver más de lo mismo?
La alternancia por la alternancia para seguir en lo mismo?
Para esto quieren llegar al poder nuevamente?, después de haber estado 17 años con la dictadura y apoderarse de todo?
La derecha está siendo sacudida por graves casos de corrupción en municipios gobernados en especial por la UDI, paladín según ellos de la anticorrupción.
Pero la vara no es la misma para medir a sus socios y amigos. No. Ahora hay que esperar que la justicia actúe, nada se ha comprobado. Que increíble doble discurso del presidente de la UDI. y de todos aquellos que no han dudado de sembrar dudas y hundir antes de tiempo a cualquiera que se vea envuelto en cualquier problema, aunque sea un mero desorden administrativo y no de la desviación de 290 mil millones de pesos, como a muchos incautos la derecha ha pretendido que crean.
Pese a todo, sigo pensando que Chile no es un país corrupto, como lo avalan distintas mediciones internacionales. Un país corrupto es aquel donde el ladrón sigue haciendo de las suyas, donde la maquinaria corrupta es invariable. Acá en Chile el corrupto es pillado tarde o temprano, todo se investiga luego de las denuncias, y la sanción penal, moral (de la que se encargan los paladines de la anticorrupción) y política no tarda.
La corrupción no es propia del Gobierno ni de la Concertación oficialista. Alguna duda?.
La corrupción no es propiedad tampoco de un partido determinado. La corrupción ha existido siempre. Los corruptos han existido siempre.
Lo importante es no permitir que sigan ocurriendo estos hechos y que la justicia, como un poder autónomo pueda actuar y castigar esta clase de conductas que desprestigian aún más a los políticos de nuestro país.
La amenaza puede estar en lugares insospechados. El contralor Ramiro Mendoza destituyó hace pocos días a un alto funcionario del Departamento de Auditoría que habría dejado de cumplir su tarea de fiscalización en algunas comunas, entre ellas Huechuraba, y cuya actuación fue denunciada por el diputado socialista Fulvio Rossi.
La batalla por la probidad y la transparencia en el aparato del Estado es inseparable de la que debemos librar contra las malas costumbres en la sociedad. Al fin y al cabo, las instituciones y la comunidad respiran el mismo aire. Si un país rinde culto a la viveza y la pillería, tendrá obviamente instituciones en las que abunden los trucos. No olvidemos que en un caso de coima es tan culpable el que la recibe como el que la paga.
Es valioso que Chile cuente con un organismo como la Contraloría, pero su labor adolece de los defectos del viejo Estado que tenemos; no pocas veces los ritos burocráticos le impiden actuar a tiempo y eficazmente para enderezar lo torcido. La reforma de la Contraloría es clave para que el aparato estatal funcione de acuerdo a estrictas reglas de protección del interés social, cuyo cumplimiento esté por encima de las contingencias políticas.
La Agenda de Probidad que impulsa el Gobierno, en acuerdo con la oposición, es un gran avance. Están a punto de materializarse el sistema de protección de los funcionarios públicos que denuncien casos de corrupción, la ley de acceso a la información de carácter público y la constitución del Consejo de Transparencia, cuyos miembros serán elegidos por la Presidenta con acuerdo de los dos tercios del Senado y que podrá sancionar a cualquier funcionario público, incluso a los ministros de Estado. También entrará pronto en vigor la ley del lobby y se encuentra en la Cámara el proyecto para aumentar los poderes de la Alta Dirección Pública, que selecciona con criterio técnico los altos cargos. Este año deberían aprobarse la ley que regula el gasto electoral y un paquete de reformas entre las que figura la ley de fideicomiso ciego, que debería aportar claridad a la relación entre la política y los negocios.
En este contexto, necesitamos combatir la corrupción seriamente, lo que es distinto de hacer show para la galería. No se puede meter en un mismo saco la ineptitud administrativa y la falta de probidad. Un funcionario puede ser torpe, pero no ladrón. Hay que tratar de no cometer injusticias.
Debemos medir todas las faltas con la misma vara. Buscar escándalos para golpear a los adversarios y, a la vez, tapar aquello que afecta a los amigos, no le sirve a Chile para ganar la batalla por la decencia. La corrupción debe combatirse siempre y en todo lugar.
No importa el partido político de quienes violan la ética funcionaria. La sociedad tiene que defenderse por igual de todas las agresiones.
La alternancia por la alternancia para seguir en lo mismo?
Para esto quieren llegar al poder nuevamente?, después de haber estado 17 años con la dictadura y apoderarse de todo?
La derecha está siendo sacudida por graves casos de corrupción en municipios gobernados en especial por la UDI, paladín según ellos de la anticorrupción.
Pero la vara no es la misma para medir a sus socios y amigos. No. Ahora hay que esperar que la justicia actúe, nada se ha comprobado. Que increíble doble discurso del presidente de la UDI. y de todos aquellos que no han dudado de sembrar dudas y hundir antes de tiempo a cualquiera que se vea envuelto en cualquier problema, aunque sea un mero desorden administrativo y no de la desviación de 290 mil millones de pesos, como a muchos incautos la derecha ha pretendido que crean.
Pese a todo, sigo pensando que Chile no es un país corrupto, como lo avalan distintas mediciones internacionales. Un país corrupto es aquel donde el ladrón sigue haciendo de las suyas, donde la maquinaria corrupta es invariable. Acá en Chile el corrupto es pillado tarde o temprano, todo se investiga luego de las denuncias, y la sanción penal, moral (de la que se encargan los paladines de la anticorrupción) y política no tarda.
La corrupción no es propia del Gobierno ni de la Concertación oficialista. Alguna duda?.
La corrupción no es propiedad tampoco de un partido determinado. La corrupción ha existido siempre. Los corruptos han existido siempre.
Lo importante es no permitir que sigan ocurriendo estos hechos y que la justicia, como un poder autónomo pueda actuar y castigar esta clase de conductas que desprestigian aún más a los políticos de nuestro país.
La amenaza puede estar en lugares insospechados. El contralor Ramiro Mendoza destituyó hace pocos días a un alto funcionario del Departamento de Auditoría que habría dejado de cumplir su tarea de fiscalización en algunas comunas, entre ellas Huechuraba, y cuya actuación fue denunciada por el diputado socialista Fulvio Rossi.
La batalla por la probidad y la transparencia en el aparato del Estado es inseparable de la que debemos librar contra las malas costumbres en la sociedad. Al fin y al cabo, las instituciones y la comunidad respiran el mismo aire. Si un país rinde culto a la viveza y la pillería, tendrá obviamente instituciones en las que abunden los trucos. No olvidemos que en un caso de coima es tan culpable el que la recibe como el que la paga.
Es valioso que Chile cuente con un organismo como la Contraloría, pero su labor adolece de los defectos del viejo Estado que tenemos; no pocas veces los ritos burocráticos le impiden actuar a tiempo y eficazmente para enderezar lo torcido. La reforma de la Contraloría es clave para que el aparato estatal funcione de acuerdo a estrictas reglas de protección del interés social, cuyo cumplimiento esté por encima de las contingencias políticas.
La Agenda de Probidad que impulsa el Gobierno, en acuerdo con la oposición, es un gran avance. Están a punto de materializarse el sistema de protección de los funcionarios públicos que denuncien casos de corrupción, la ley de acceso a la información de carácter público y la constitución del Consejo de Transparencia, cuyos miembros serán elegidos por la Presidenta con acuerdo de los dos tercios del Senado y que podrá sancionar a cualquier funcionario público, incluso a los ministros de Estado. También entrará pronto en vigor la ley del lobby y se encuentra en la Cámara el proyecto para aumentar los poderes de la Alta Dirección Pública, que selecciona con criterio técnico los altos cargos. Este año deberían aprobarse la ley que regula el gasto electoral y un paquete de reformas entre las que figura la ley de fideicomiso ciego, que debería aportar claridad a la relación entre la política y los negocios.
En este contexto, necesitamos combatir la corrupción seriamente, lo que es distinto de hacer show para la galería. No se puede meter en un mismo saco la ineptitud administrativa y la falta de probidad. Un funcionario puede ser torpe, pero no ladrón. Hay que tratar de no cometer injusticias.
Debemos medir todas las faltas con la misma vara. Buscar escándalos para golpear a los adversarios y, a la vez, tapar aquello que afecta a los amigos, no le sirve a Chile para ganar la batalla por la decencia. La corrupción debe combatirse siempre y en todo lugar.
No importa el partido político de quienes violan la ética funcionaria. La sociedad tiene que defenderse por igual de todas las agresiones.
DEFENDAMOS A LA MINISTRA YASNA PROVOSTE DE ESTA GRAN INJUSTICIA.
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