
"He dado la consigna que chileno que entra [en Perú] ya no sale, saldrá en cajón. Si no hay suficientes cajones, saldrán en bolsas de plástico".
Y si eso no fuera suficiente el general peruano agrega, ante varias mujeres presentes:
"enamoren" a los chilenos para después hacer de "mujeres bomba".
Y la indignación en Chile no se deja esperar, el gobierno de la presidenta Bachelet protesta como corresponde, pidiendo explicaciones al gobierno peruano. El presidente Alan García responde de inmediato, explicando que tales declaraciones no representan en nada al gobierno y al pueblo de Perú, estudiando el posible retiro inmediato del cuestionado general, anticipando el retiro obligatorio programado para diciembre. Pese a esto el daño ya se hizo.
Este mismo general peruano en septiembre recién pasado, en un esfuerzo por distender las relaciones entre ambos países, tras la decisión de Perú de presentar una demanda fronteriza ante la Corte de La Haya, condecoró al comandante en jefe del ejército de Chile, general Oscar Izurieta, con la medalla de la Orden Militar Francisco Bolognesi, la máxima distinción que otorga el ejército peruano. Todo esto hace más incomprensible la actitud de este general que no midió que sus declaraciones iban a provocar un revuelo mayor entre ambos países. No logro entender como este general no previó que sus declaraciones filmadas y todo, no se iban a divulgar. Pecó de ingenuo o de imbécil si pensó por algún instante que todo quedaría guardado. Al parecer sus amigos no eran muy amigos y la han dejado como un uniformado que derrocha un nacionalismo retrógrado, mal entendido.
La inmigración peruana se ha acentuado en Chile en los últimos años llegando a una población de 60.000 que representan un 32% de los extranjeros residentes. Estas declaraciones antichilenas despertarán actitudes antiperuanas en el país lo cual es lamentable.
Foto: uno de los 20 F-16 que posee Chile.