
22 mayo 2007
Cambio Regla Estructural = Mayor Gasto Social

14 mayo 2007
Democracia Cristiana: En el Gobierno y la Concertación

La Democracia Cristiana reafirma su apoyo al Gobierno que encabeza la Presidenta de la República Michelle Bachelet, con la misma lealtad que siempre nos ha caracterizado. Es esta lealtad la que nos exige proponer rectificaciones indispensables para el buen resultado de su gestión y beneficio de todo el país.
La Democracia Cristiana reafirma que su política de alianzas es la Concertación de Partidos por la Democracia y que para estar a la altura de los tiempos y de las exigencias que nos hacen los chilenos, la Concertación debe renovarse en sus planteamientos, unidad y estilos políticos. Chile no necesita la desunión que propugna la derecha. Chile requiere más y mejor Concertación –en los municipios, en el gobierno, en las bases sociales y en el parlamento -, sobre la base del respeto recíproco, la amistad cívica y el trabajo conjunto.
Estimamos indispensable potenciar el rol de los partidos políticos a fin de que ejerzan plenamente la función que les corresponde en una democracia representativa. Queremos manifestar con toda claridad que las propuestas técnicas, para ser exitosas, deben ser sólidamente sustentadas en una visión social de los problemas y sus soluciones, y no basadas en criterios puramente economicistas o en modelos teóricos. La ortodoxia y autosuficiencia que muestran determinados personeros debe dar paso al diálogo, la apertura a otras visiones y el compromiso político.
Estimamos como imprescindible fortalecer el sentido y compromiso social de nuestro Gobierno, con el fin de hacer de Chile una comunidad más justa y solidaria. Esto significa hacer uso de los excedentes extraordinarios con que cuenta Chile hoy, con responsabilidad y audacia.
La Democracia Cristiana, a raíz de la crisis que ha significado Transantiago y sus negativos efectos sociales y económicos, propone al Gobierno un cambio al modelo de transporte de pasajeros, mediante la creación de una empresa pública que complemente la actividad de transporte urbano de pasajeros que efectúa el Estado a través del Metro.
Frente a la creciente y preocupante concentración económica y a la situación de desmedro en que se encuentran muchas micro, pequeñas y medianas empresas, estimamos urgente redefinir la política de fortalecimiento y desarrollo productivo de las mismas, abordando, junto con los problemas de financiamiento, la generación de mecanismos de participación en los mercados adecuados a sus realidades.
Apoyamos la urgente demanda de financiar el déficit de la educación municipal y respaldamos la propuesta de que las Municipalidades puedan recuperar el IVA que pagan, reasignándose al Fondo Común Municipal.
Rechazamos la conducta asumida por los partidos de derecha, los que, a través de una oposición cerrada, beligerante y obstructiva, que apunta a la división y polarización de la sociedad chilena, pretenden alcanzar sus fines electorales.
Manifestamos nuestra convicción en la vigencia de la Concertación y reafirmamos la legítima aspiración de la Democracia Cristiana de liderar el Chile del 2010, para hacer realidad el sueño de una patria justa y buena para todas y todos los chilenos.
01 mayo 2007
Primero de Mayo y la Matanza de Santa María

El abuso de la clase trabajadora es una historia sin fin, uno de los pilares de la lucha de clases, término que da para mucho, lo se, pero innegablemente la lucha sigue existiendo hasta el día de hoy, que ha tenido avances en materia de derechos laborales, pero siempre insuficientes, pues la clase empresarial aliada siempre con la derecha barrió y ha negado siempre verdaderos derechos de los trabajadores.
El origen del día del trabajo se remonta hace ya 121 años, en aquel histórico 1º de Mayo de 1886 en Chicago, donde obreros se movilizaron para luchar por una jornada de trabajo de ocho horas en lugar de las 12 o 16 que se acostumbraban. La esclavitud ya había sido abolida, pero el obrero seguía siendo casi un esclavo. A pesar de la ley llamada Ingersoll, en la que se establecían las ocho horas diarias de trabajo en Estados Unidos, las condiciones laborales no fueron modificadas. El movimiento obrero se movilizó en contra de esta falta a la democracia y a los derechos humanos. Fueron alrededor de 200.000 obreros los que se adhirieron a la huelga y salieron a defender sus derechos como trabajadores. Finalmente, y al igual que en la mayoría de estos sucesos, la historia tuvo un final trágico... ocho obreros -socialistas y anarquistas- fueron condenados, solo por luchar defendiendo sus principios. Cuatro de ellos fueron enviados a la horca, tres a prisión (dos de ellos a reclusión perpetua) y el restante se suicidó para no morir en manos del sistema. Una muestra más de grandeza y fidelidad a los principios que todo hombre debe tener.
Pero acá en Chile tenemos nuestro propio Chicago y nuestro propio origen. Este año se recuerdan los 100 años de la Matanza de la Escuela Santa María de Iquique, donde cientos de obreros fueron asesinados el 21 de Diciembre de 1907, y que representan a nuestros propios mártires, a quienes debemos honrar en la memoria de este 1º de Mayo, Día Internacional del Trabajo.
Era el período presidencial de Pedro Montt (1906-1910) y los obreros de las salitreras exigían el término de los salarios a través de fichas, jornales a tipo de cambio fijo, balanzas para los pesos y medidas para las pulperías, escuelas para los obreros, indemnización y desahucio, entre otras peticiones (las condiciones de vida y trabajo eran deplorables). A este movimiento se sumaron otras oficinas salitreras, entrando en huelga también casi todo el comercio e industria del norte del país.
Los trabajadores en paro viajaron a la ciudad de Iquique, seis mil de los huelguistas acamparon en la escuela Santa María el 16 de Diciembre. A medida que avanzaba la huelga, más y más pamperos se unían a ella, llegándose a estimar en 10.000 (algunos incluso estiman 14.000) hacia el 21 de Diciembre. Este gran conglomerado de trabajadores pedía al gobierno que actuara de mediador con los patrones de las firmas salitreras extranjeras para solucionar sus demandas. Lamentablemente los patrones se negaban a negociar debido a que los obreros aun no reanudaban sus actividades.
Luego llegan órdenes de Santiago para que los manifestantes abandonaran la ciudad y regresaran a las salitreras. Los manifestantes se rehusaron, pues intuían que si regresaban a sus labores, sus peticiones serían ignoradas. Tras la negativa, las autoridades declararon el Estado de Sitio y las libertades constitucionales fueron suspendidas gracias a un decreto del intendente que se hizo publicar en la prensa escrita.
El General Roberto Silva Renard tenía la misión de desalojar a los trabajadores en huelga. Se señaló a los dirigentes del comité de trabajadores que si no salían del edificio abrirían fuego contra ellos. Ante la negativa de éstos, el jefe militar ejecutó la orden de disparar (orden impartida por el Ministro del Interior Rafael Segundo Sotomayor Gaete). La multitud, desesperada y buscando escapar, se arrojó sobre la tropa y ésta repitió el fuego al que se le añadió el de las metralletas. Producto de esta acción murieron trabajadores, esposas e hijos. El número varía según la fuente y va de 195 a 3600 víctimas, algunos de los cuales eran soldados que se negaron a disparar.
Este vergonzoso y sangriento episodio de la historia de Chile no debe ser olvidado, compromete a la ciudadanía en base a la memoria ya que después de esta matanza obrera fue posible que se dictaran leyes que mejoraron la calidad de vida de los obreros de las salitreras y marcó la historia política de los trabajadores chilenos. No es necesario mirar al país del norte este 1º de Mayo, tenemos nuestros propios héroes y no hagamos como ellos que no señalan con rojo esta fecha trascendente en la historia de lucha por las reivindicaciones sociales y laborales.
Es que la lucha de los trabajadores por obtener jornadas acordes con la humanidad, sueldos justos y tratos dignos aún está lejos de concluir. Las condiciones actuales son diferentes, es cierto, pero la globalización ha presentado nuevos desafíos y permite a los trabajadores y dirigentes conocer las alianzas, las utilidades y proyecciones de sus empleadores y la riqueza que ostentan, en donde la participación de aquellos es nula.
Pues a no olvidar nuestra historia y recordar siempre que los trabajadores siguen siendo explotados como siempre.